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Rivastigmina proporciona efectos beneficiosos sostenidos a los pacientes con enfermedad de Alzheimer durante por lo menos dos años, según un amplio análisis de resultados de estudios multicéntricos, presentado en el Seventh International Geneva/Springfield Symposium on Advances in Alzheimer’s Therapy.
La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad degenerativa progresiva que afecta al cerebro y provoca alteraciones de la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Afecta aproximadamente a 15 millones de personas en todo el mundo y al 5-10% de las personas de más de 65 años. Es, por ello, la forma más frecuente de demencia y la principal causa de muerte por detrás de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. El fármaco rivastigmina se utiliza actualmente para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer leve o moderada.
El informe incluye los resultados de los estudios a largo plazo realizados hasta hoy con rivastigmina y demuestra que el fármaco frena el deterioro cognitivo en comparación con un placebo o con la ausencia de tratamiento, durante un período de hasta dos años.
“Son resultados importantes por ser los primeros que confirman los efectos beneficiosos de rivastigmina durante un período tan prolongado y en un gran número de pacientes,” ha dicho el Dr. George Grossberg, autor principal del informe y Director de Psiquiatría Geriátrica en la Saint Louis University School of Medicine de St. Louis (Missouri, EE.UU.). “La demostración de efectos beneficiosos sostenidos es una buena noticia para los pacientes con enfermedad de Alzheimer y para los médicos y familiares que los atienden,” ha dicho el Dr. Grossberg.
| | Aunque no se conocen sus causas exactas, la enfermedad de Alzheimer se asocia con disminución de la transmisión de señales entre las fibras nerviosas cerebrales, especialmente las que tienen como neurotransmisor a la acetilcolina. Rivastigminaes un fármaco singular, porque actúa sobre la enfermedad de Alzheimer inhibiendo las dos enzimas clave que intervienen en la degradación de la acetilcolina -acetilcolinesterasa y butirilcolinesterasa– evitando de esta manera la degradación del neurotransmisor y prolongando su acción.
Otros fármacos habitualmente usados para tratar la enfermedad de Alzheimer, como donepezil y galantamina, inhiben la acetilcolinesterasa pero no la butirilcolinesterasa. Estudios recientes sugieren que la butirilcolinesterasa puede tener un papel de importancia creciente en la regulación de los niveles de acetilcolina a medida que progresa la enfermedad de Alzheimer y que la doble acción inhibidora de rivastigminapuede proporcionar una eficacia mayor y más sostenida en el tratamiento de pacientes con esta afección.
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