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Los cambios cancerígenos de la mitocondria, un componente de la célula humana, pueden detectarse en los fluidos corporales.
Por ejemplo, los investigadores pudieron detectar cáncer de vejiga mediante análisis de orina, y la saliva reveló cambios orgánicos asociados al cáncer de cabeza y cuello.
Los fluidos pulmonares también indicaron cambios relativos al cáncer de pulmón, aunque esta exploración fue algo más complicada.
Estos resultados podrían ser particularmente útiles en el seguimiento de los pacientes sometidos a tratamiento para el cáncer, para determinar si la enfermedad reaparece.
Los investigadores de la Johns Hopkins han estudiado durante años los cambios celulares vinculados con el cáncer, pero la detección de cambios en el núcleo celular representa aún un gran reto. "Por eso el progreso en este caso fue básicamente un cambio fundamental de las mutaciones nucleares a las mutaciones mitocondriales" explicó uno de los investigadores. "Nunca imaginamos que la mitocondria presentaría tantas mutaciones como las que encontramos".
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La mitocondria es una parte de la célula humana que suministra energía a la célula. Al igual que el núcleo contiene ADN, el almacén de las instrucciones para la célula. La diferencia con el núcleo celular, que recibe ADN de cada uno de los dos progenitores, es que la mitocondria sólo recibe información genética de la madre.
El próximo paso es perfeccionar las pruebas para uso en la población general, que podría demorar de seis meses a un año, según los investigadores.
El informe se basó en pruebas a unos 15 pacientes de cada una de las tres variedades de cáncer estudiadas: vejiga, pulmón y cabeza-cuello.
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