Este reciente estudio animal, publicado en el número de noviembre de la revista
JournaloftheNationalCancerInstitute, sugiere por tanto, que es tomate entero, como alimento, lo que protege reduciendo el riesgo de
cáncer de próstata. “Tomar pastillas de
licopeno no compensa tener una mala dieta donde faltan los tomates” afirma el Dr. Steven K Clinton de la Universidad Estatal de Ohio, en Columbus, EEUU.
En cuanto a los hallazgos de los estudios previos sobre los licopenos, el Dr. Clinton señala que más que actuar protegiendo contra el cáncer de próstata, unos elevados niveles de licopenos pueden ser simplemente el indicador de una elevada ingesta de tomates.
En este estudio con animales, los investigadores emplearon ratas macho que eran tratadas con compuestos químicos inductores de cáncer de próstata. Los animales eran alimentados con dietas estándar que contenían tomate en polvo, licopeno o ningún ingrediente activo. Las ratas que tomaban tomate en polvo tenían una probabilidad mucho menor de morir por cáncer de próstata que los animales que recibían la dieta estándar sola. Las dietas que contenían licopenos no protegían contra el cáncer de próstata.