Durante el pasado siglo, el uso de modernos sistemas de desinfección en las piscinas y las mejoras en las condiciones medioambientales de lagos, ríos y océanos han conseguido mejorar la calidad de la llamada ‘agua recreativa’. A pesar de ello, durante la última década se ha observado un incremento en el número de casos de enfermedades asociadas al baño en aguas, especialmente, de ríos y lagos.
Estas enfermedades se contraen al tragar, respirar o entrar en contacto con
agua contaminada de lagos, ríos o mares. Pueden provocar una amplia variedad de síntomas en la piel, los oídos, los ojos, el sistema respiratorio o el aparato digestivo. El síntoma más frecuente es la
diarrea y suele estar provocada por los gérmenes denominados como
Cryptosporidium,
Giardia,
Shigella y
Escherichia coli.
La infección intestinal por
Giardia conocida también como
giardiasis tiene un período de incubación de una a tres semanas. En ocasiones no presenta síntomas, pero en la mayoría de los casos provoca diarreas agudas y dolor abdominal. Las heces se presentan con abundante cantidad de grasa y moco de coloración amarillenta pero sin sangre. Si la infección se cronifica se produce una alternancia de periodos de estreñimiento y diarrea.